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La serie estadounidense deja enseñanzas para el mundo actual. Entre ellas, la necesidad de acudir a ideas simples que toquen los sentimientos de los consumidores.

Don Draper se convirtió, de la noche a la mañana, en el rostro moderno de la publicidad. Ello sucedió gracias a la interpretación de Jon Hamm en Mad Men, considerada por los críticos como una de las mejores series de televisión de la última década. Muchos creen que la publicidad es una mentira, un arma arrojadiza, un espejo oscuro de la sociedad consumista actual. Sin embargo, otros prefieren pensar que establece un férreo compromiso con los consumidores, con los valores que transmiten sus marcas y la fuerza arrolladora que representa la creatividad.

Nota publicada originalmente en El Cronista [Clica aquí si quieres leer el texto completo]

Pero, ¿quién es este personaje? ¿Por qué uno siente la necesidad de conocerlo? ¿O acaso cruzarse en su camino por la Madison Avenue de los años 60? La que fue la ficción estrella de AMC durante algunos años trae a reflexión los orígenes del marketing: las necesidades de los consumidores y el ansia que produce satisfacerlas. Los términos clave están aquí: deseo y demanda. Y Mad Men tiene mucho de eso. El show no solo ofrece entretenimiento y una recreación histórica maravillosa, sino un buen número de consejos y herramientas para quienes se dedican al sector del marketing y la publicidad.

Las lecciones de Mad Men

Medir el comportamiento del consumidor apelando a las emociones es algo que Draper sabe manejar a la perfección, no por nada es uno de los cabecillas de la agencia, además de uno de los más hábiles creadores de discursos publicitarios. ‘The Wheel’ fue el cierre de oro para la primera temporada, un capítulo en el que los representantes del fabricante Kodak acudieron a Starling Cooper para conocer cómo vendería La Rueda, su último proyector de imágenes. El carismático creativo convirtió La Rueda en El Carrusel, utilizando el sentimiento producido por la nostalgia para conectar con sus clientes y los potenciales compradores. Otro éxito para Draper y uno de los capítulos más emblemáticos de toda la serie.

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